¡¡¡Madre mía, qué odisea!!! Todavía no me puedo creer que la cosa haya salido como ha salido, es un poco putada pero así son las cosas. Estoy seguro de que algún día recordaré este momento, pero si puedo, intentaré olvidarlo pronto. Espero que el resto de mi estancia compense estos primeros momentos.
Mi vuelo salía esta mañana desde Madrid a las 7:00, con el consiguiente madrugón. Todo bien en el vuelo, sin problemas ni en el despegue ni en el aterrizaje. Llego a Venecia y genial, en el mostrador de información hago mis pinitos de italiano para pedir un mapa de Mestre y lo complemento con inglés... hasta ahí todo normal. Ahora os explico cómo he acabado en una habitación de un apartamento para mí solo en pleno canal grande de venecia (si me tiro desde la puerta del apartamento caigo al canal, en serio)
Salgo el aeropuerto y pregunto por el autobús que debo tomar para ir al barrio de Mestre. En este punto me acuerdo de todos los que van diciendo: no, si el italiano es muy fácil, con hablar despacio y escuchar despacio te entienden y les entiendes muy bien, sin problemas... ¡¡¡Y UNA POLLA COMO UNA OLLA!!!. Joer, lo he pasado mal preguntándole al conductor del autobús y tratando de entender dónde me tenía que bajar. Total, que llego a la dirección de mi piso compartido (11.20 aprox.) y allí no hay nadie. No quería llamar con mi teléfono pero dado que en el camino no he encontrado ninguna tienda de telefonía ni cabinas telefónicas creo que no me queda otro remedio. Llamo y me dice que me espere ¡hasta las 14.30!
Joer, total, que me doy una vuelta, aprovechando que tengo un mapa, para ver cómo se llega al CIVEN. Todo esto claro, con el maletón, la mochila, el portátil y mi mapa y mi diccionario de bolsillo en la mano. Sobre las 12:30 ha habido un momento de desplome... estaba hasta las narices. Decido cerrar los ojos y contar hasta 10. Al abrirlos decidí encarar todo de forma más positiva. No tengo nada que perder, así que voy a preguntar a la gente cómo hacer cosas (alquilar bicis, oficinas de turismo, calles que tengo en el mapa...). Es cansado, pero así estoy hasta las 14 h., que me pongo a comer unas pocas galletas y un puñado de nueces (¡gracias mamá!) que traía en el equipaje.
El tio este llega tarde, y yo ya estaba nervioso, pensando que a lo peor me había equivocado de dirección. Al final llega, y resulta que como mi italiano es lento, se pone a hablar en inglés (joer, ¿para esto he estado yo toda la mañana pensando frases y practicando?), y al subir... ¡hay al subir! Me encuentro un piso enorme, pero abandonado. huele a viejo, los muebles son del año catapún, ¡y no hay colchones en las camas!. Le pregunto que qué es eso, que me dijo que vivía gente allí, y me dice que van a entrar esta semana, y que mañana iba a venir un amigo suyo profesor de márketing para preparar la casa para que esté lista para entrar el viernes. Yo pienso: bueno, para poner 4 electrodomésticos y una tele y colchones y ropa de cama no hace falta un experto en márketing, vamos digo yo. Total, que me dice que tiene una habitación en Venecia (la isla) donde puedo quedarme hasta que esté lista la casa (bueno, menos mal). Que quedamos a las 16 h. en Venecia, en la estación del tren (hala, venga, más viajes con las maletas a cuestas).
Tomo un bus y llego a la estación, en la isla. Me encuentro con él y me dice que tiene una cita en la otra parte de la isla y que dentro de media hora viene... ¡¡¡dos horas me tuvo esperándole!!! En este momento fue cuando me pregunté dónde iba a dormir esa noche. Yo solo, en una ciudad donde no he estdo nunca, con un idioma que no es el mío, que lo conozco a cachos, esperando a un tio que parece pasar de mí (me pareció un pirata, había tenido muy mala suerte). Yo pensaba... bueno, ya he dormido en un cajero, no me va a pasar nada. En ese momento tuve otro momento de forzarme a pensar en positivo y saqué la cámara de fotos, creo que puede salir una buena :-).
Estaba ya a punto de marcharme, pensé que estaba tangándome, cuando apareció.
Le dije muy claramente que ya era demasiado, que necesitaba una habitación, que no me diera más vueltas. Total, que me trajo a la habitación. Es como un hotel, pero claro, no tiene ni cocina ni lavadora, así que no me sirve para quedarme, pero para unos dias no está mal.
Luego me llevó a darme una vuelta por Venecia, y me soltó el tio cuando estaba por ahí explicándome cómo llegar a mi apartamento. No sé si lo conocéis, pero es complicadísimo llegar de una parte a otra de Venecia, las calles son super tortuosas y muy estrechas y mal señalizadas. Finalmente preguntando he llegado, y ahora he vuelto a salir para ir a comprar comida a un supermercado y a buscar un locutorio desde donde os estoy mandando esto.
Mañana os contaré qué tal, hoy no tengo muchas ganas de más. A cenar un poco y a la camita. mañana será otro día, y espero que mejor que éste. Me he dejado muchas cosas que han pasado, y sensaciones chungas que he tenido, pero creo que ya está bien, y no quiero que resulte más ladrillaco todavía.
Os echo mucho de menos.
Cariño, te quiero un montón, lo sabes, pero la verdad es que hoy me alegro (por tí) de que no estemos juntos. A partir de mañana probablemente será otra cosa.
A vosotros también os quiero un montón, aunque no de la misma manera ;-)
Muchos besos y abrazos a tod@s.