Madre mía, vaya semanas más intensas que tocan de vez en cuando. Esta primera semana aquí (que aún no llevo una semana, solo unos pocos días) me ha deparado muchas cosas.
¡Ahora entiendo el italiano mucho mejor! No sé lo que me ha pasado, pero el día de antes de subirme en el avión de vuelta no recordaba nada, no era capaz de hablar... y ahora soy perfectamente capaz de mantener una conversación (bueno, con las limitaciones de vocabulario, claro), y además se me hace menos difícil cambiar de idioma, del italiano al inglés. Os parecerá una tontería, pero me frustraba no ser capaz de entenderme con la gente, o mucho más el sentir que había olvidado hablar en inglés, o que no era tan capaz como antes. Tenía un batiburrillo de idiomas que me frustraba bastante. De todas formas, he mejorado mucho, pero aún queda... ¡vaaamos que nos vaaamosss!
En cuanto al clima, más de lo mismo. Como yo era el que en el trabajo siempre decía lo de la falta de sol, cuando llegué me dijeron: "pues llevamos 3 semanas sin ver el sol"... y yo pensando: ¡cojones, otra vez!, madre mía, qué país de locos!. Pero bueno, parece que como respuesta a mi posible y probable desesperación, este fin de semana ha hecho un sol como una pelota de playa de grande (lo cual me recuerda el chiste que voy a contar hoy), eso sí, con todo el frío que ha querido. Pero bueno, por lo menos he ido a Venezia (la isla) de nuevo, a ver si estaba todo en su sitio ;-)
Por cierto, tengo que contároslo... Resulta que el otro día dije: "Voy a salir a correr" (valiente que es uno, mira); y Enrica me decía: "pues está empezando a nevar"... ¡joder, es que no doy una!. Al final salgo, y cuando me dé frio, pues vuelvo y yatá.
Total, que me voy al parque que hay como a unos 15 min. de casa (voy corriendo, doy un par de vueltas por allí corriendo y me vuelvo a casa, también corriendo, que no está el día para estar parado), y al lado de un riachuelo veo un bulto, como una cabeza de grande, que se mueve. Tengo que decir que el parque es enorme, no había ni Perry y la zona estaba toda más negra que el sobaco de un grillo. Me acerco... ¡joder, un castor! Parecía un castor, tenía la cola gorda, estaba rechoncho... y era demasiado grande para ser una rata (o eso espero). Enrica sigue diciendo que era una rata, pero yo tengo que verlo de nuevo, y esta vez me acercaré más para quedarme seguro... pero vamos, como sea una rata, le voy a pedir un autógrafo... ¡vaya bicho!
Bueno, y después del puraco, otro de los mejores chistes que he escuchado jamás:
- Papá, papá, ¿qué está más lejos, Murcia o la luna?
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